Lo que dice la etiqueta
La Academia Americana de Dermatología recomienda un protector solar de amplio espectro, con FPS 30 o superior y resistencia al agua. Amplio espectro significa que cubre radiación UVA y UVB. El número de FPS, por sí solo, no cuenta toda la historia.
La comodidad importa
Si te molesta cómo queda sobre la piel, acabarás utilizándolo menos. Por eso tiene sentido probar la textura y cómo se combina con el maquillaje. Si tienes piel sensible o alguna enfermedad cutánea, consulta con un profesional sanitario.
Reaplicar es parte de la protección, especialmente tras nadar o sudar; no basta con ponérselo por la mañana y olvidarse si estás al aire libre muchas horas.
¿Caro es mejor?
No necesariamente. Prioriza una protección adecuada, una aplicación correcta y un formato cómodo. El envase puede ser precioso, pero su principal trabajo es proteger.
